No es difícil enamorarse de aquellos lugares donde la gente lo trata a uno como si estuviera en casa, sabiendo ellos que uno es tierra afuera pero quieren hacerlo pertenecer, eso me sucedió en Zapatoca.
Uno queda como con ganas de más, como cuando le sirven una minchita de algo rico y uno queda antojao.
Zapatoca es un municipio de la provincia de Mares, pero es más cercano al corazón guanentino y comunero.
Desde hace unos años, sus habitantes se concentraron en impulsar el turismo de la zona y han sido tan juiciosos en ese menester que en 2023 ganaron un reconocimiento de la Organización Mundial de Turismo como uno de los mejores pueblos pa hacer turismo rural en el planeta. Fue uno de los 54 elegidos entre 260 candidatos, de 60 países del mundo.
Por donde usted camine va a encontrar jodas bonitas, museos, tiendas de artesanías, colgandejos… pero también es un pueblo que tiene vida y donde los habitantes conservan sus tradiciones.
Las jardineras de las casas merecen un capítulo especial en Zapatoca, los vecinos se pusieron de acuerdo y colgaron flores de colores vivos que contrastan con el blanco de la pared.
Son un jurgo de casas con flores en la entrada, mucho lo bonitas, El clima les sienta bien porque Zapatoca tiene un clima de seda.
La calle de las escaleras que conducen al campo santo es un lugar obligatorio pa visitar en Zapatoca.
En el cementerio antiguo se encuentra la tumba de Lenguerke, un alemán que ayudó a abrir caminos y construir puentes que impulsaron el desarrollo Santandereano.
Muchos caminos de herradura, puentes, calles y sectores del departamento llevan el apellido del alemán, ese vergajo dejó un legado de trabajo duro, parejo y bien hecho.
Los zapatocas tuvieron influencia directa de judíos y alemanes, gente organizada que está acostumbrada a trabajar duro y con disciplina, no malgastan la plata en siesadas y ahorran pa jodas importantes, o sease que los zapatocas no es que sean tacaños sino que tienen inteligencia financiera como se dice hoy en día.
Aquí la gente es dadivosa, invierten en su mismo pueblo y ayudan a los que no tienen.
Un sector de la comunidad se rejuntó hace muchos años pa construir un barrio a gente de escasos recursos en el que podían vivir pagando arriendo a precio cómodo.
San Vicentico es un barrio que parece un pueblito, tiene su propia iglesia, y un parque con su fuente de agua. Pere tantico y miramos cómo se ve allá arriba en aquel alto.
En Zapatoca caminé sus calles, me senté en una esquina, saludé y resulté hablando con una bonita familia que me invitó a jartar tinto.
En una de esas conversas de la calle unos fulanos del pueblo me contaron cómo fue que le pusieron el nombre a Zapatoca.
Cuenta la historia que en este lugar de clima frío y templado, frecuentemente los sapos, las sapas, las ranas y uno que otro guarasapo armaban el jolgorio; y al compás del júchili júchili saltaban y movían las zancas, pero había una jijuepuerca rana que siempre se robaba las miradas cantando su exitoso cucú. Y cucú cucú cantaba la rana y cucú cucú debajo del agua hasta que se le arrecho la sapa, que cómo era esa joda que siempre quería llamar la atención, que no era más que una jetiestirada y la rana le saltó de un solo brinco y le respondió que dejara de ser tan sapa y ya se iban a agarrar de las mechas cuando uno de los guarasapos llegó con un tiple, se lo entregó a la sapa y les dijo: mano no peleen por siesadas que si la rana canta, pues la sapa toca.
Y así fue que salió el nombre de zapatoca.
Bueno la gente de allá que es mamagallista cuenta la vaina diferente, pero el cuento también es con ranas y sapas.
Zapatoca es un nombre que proviene de la lengua indígena Guane, pero pa que nos ponemos con etimología y palabrería si estamos contentos con tanta bellecería.
La tradición oral de los zapatocas es rica, le sacan chiste al cuento de que son tacaños, le ponen apodos a todos y hasta los sectorizan por apellidos: buche de olla, caga recio, coto e mico, burro loco, caga cuero, busca niguas, chupa miaos, mugres, masca mechas y en fin estos jijuepuercas calabazos tienen un plaguero de sobrenombres que si mi nona los escuchara se echaría cruces.
Y hablando de cruces, Zapatoca mucho tener templos, tienen 14 capillas y 2 iglesias; han sacado más de 100 curas, 7 obispos y casi 200 monjas, por esto le llaman la ciudad levítica.
En Zapatoca hay mucho por conocer y disfrutar: paisajes, lugares, personas, historias y hasta la neblina que a veces llega de sopetón y purrucutúm pone al pueblo a caminar con ruana.
¡Mucha Belleza, Mano!